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Jordi Coletas: “Se ha otorgado un valor al sector agroalimentario que se había perdido”

18 de junio de 2020

La crisis desencadenada por el COVID_19 impactó de pleno a la sociedad y a la estructura económica, obligando a muchas actividades a parar. No fue así para los sectores agroalimentario y porcino, que tuvieron que continuar con su trabajo para asegurar el abastecimiento de alimentos para la población. Poco a poco pasando a la “nueva normalidad”, se puede empezar a hacer balance de cómo esta crisis sanitaria ha afectado a ambos sectores.

Jordi Coletas, gerente de Semen Cardona, afirma que “todavía es pronto para hacer un análisis profundo, pero sí que hay algunos datos que se pueden analizar”. Por un lado, “la crisis del coronavirus nos ha dado la etiqueta de sector esencial, ha dado un valor a la alimentación que se había perdido”, tal como destaca Jordi Coletas, mientras que en el aspecto económico, “se ha notado por la caída del gremio hostelero y por el descenso de consumo debido a los ajustes económicos familiares”. Sin embargo, las exportaciones han sido una válvula de escape, pues en el sector porcino significan alrededor del 50% de volumen de negocio y no se ha visto muy afectado.

Tal como relata el gerente de Semen Cardona, “toda la cadena del sector porcino ha dado una respuesta ejemplar, siendo extremadamente cuidadosa con la salud de los trabajadores y animales, tomando todas las medidas posibles”. Así mismo, afirma que “es destacable que no se ha tenido que cerrar o romper la cadena en ningún momento, algo que sí ha sucedido en otros países”. “El sector ha sido y es de lo más eficiente, eficaz y responsable dentro de la producción porcina mundial.

La relevancia de la bioseguridad y el papel en la emisión de residuos

La crisis sanitaria ha puesto en alza la importancia de las medidas de bioseguridad y la agrotecnología. Ambas han permitido que el sector agroalimentario haya podido continuar con su labor, al mismo tiempo que se aseguraba la higiene y la seguridad. Tal como relata Jordi Coletas, “el coronavirus ha hecho reflexionar sobre la importancia de la bioseguridad, tanto para personas como para animales. Es esencial y el sector entiende la necesidad de implementar las tecnologías para mejorar la bioseguridad”.

Así mismo, la crisis también ha servido para concienciar un poco más sobre la realidad del papel que juega el sector en la contaminación. Desde siempre se ha tildado a la industria agroalimentaria como una de las principales fuentes contaminantes, pero con la crisis se ha visto la otra cara. Tal como recuerda el gerente de Semen Cardona, “como cualquier actividad industrial el sector agroalimentario tiene su parte de responsabilidad, pero el descenso de emisiones evidencia que no es el principal foco productor”. Así mismo, es importante recordar que se trata de una actividad esencial y que no ha parado de reducir las emisiones y sigue investigando y buscando formas de seguir reduciéndolas en el futuro.

Uno de los líderes de la recuperación económica

La industria agroalimentaria siempre ha sido una parte importante de la economía del país por su aportación al PIB. Sin embargo, tras el descenso de actividades esenciales para la economía como el turismo o la restauración, entre otras, su importancia en la recuperación económica será esencial, tal como relata Jordi Coletas: “El sector aportará todavía más en proporción. La industria agroalimentaria, como gran productora que es, será un pilar fundamental para la recuperación económica del país”.